Cerca de 3 mil personas han dejado sus casas, tierras y animales a causa de la violencia y enfrentamientos; se refugian en albergue municipal o con parientes
A través de redes sociales, se han compartido imágenes de familias enteras dejando sus casas en Coalcomán y caminando por las carreteras con maletas.
Autoridades locales de seguridad y eclesiásticas, asĂ como habitantes de Coalcomán, Michoacán, reportan que, en las Ăşltimas horas, se ha incrementado exponencialmente el nĂşmero de familias desplazadas de las rancherĂas de la regiĂłn, donde se enfrentan a tiros diferentes grupos armados.
Expusieron que en esa zona serrana de la Tierra Caliente los habitantes se han quedado dĂas enteros sin servicios de luz o telefonĂa e incluso sin agua.
Denunciaron que también se encuentran incomunicados por tierra, pues grupos armados han trozado los caminos y carreteras que conducen a ese municipio.
Vecinos de la cabecera municipal de Coalcomán contaron que sus familiares que viven en las rancherĂas que quedaron en las zonas de enfrentamiento han tenido que abandonar sus hogares. Dijeron que, además de estar en fuego cruzado de forma permanente, han sido amenazados.
“Los armados ya corrieron a nuestros familiares de sus casas, de sus ranchos y ahora tambiĂ©n se han apoderado de su ganado y de sus parcelas, asĂ que ya no tienen nada”, contĂł un poblador que pidiĂł el anonimato por motivos de seguridad.
SeñalĂł que, incluso, un grupo armado se ha apoderado de la maquinaria con la que los campesinos labran sus tierras; entre ella, tractores que compraron a crĂ©dito y todavĂa deben.
Consultadas al respecto, autoridades de seguridad calcularon que, en los Ăşltimos dĂas, más de 600 familias han tenido que desplazarse a otros lugares por la violencia. Mencionaron que tuvieron que habilitar como refugio un pequeño auditorio de la cabecera municipal, a fin de albergar a las familias desplazadas.
Tan sĂłlo en ese lugar, indicaron, hay más de 120 personas de rancherĂas en las que se suscitan los enfrentamientos armados, y los pobladores huyen Ăşnicamente con un poco de ropa.
Las autoridades temen que esta concentraciĂłn de personas termine en una masacre o en un contagio masivo de Covid-19, pero de momento no hay otra alternativa para ayudarlos.
Aseguraron que otro grupo de familias desplazadas se ha refugiado con familiares; otras más siguen en las calles, porque el gobierno de Michoacán le negó al ayuntamiento el permiso de ocupar algunos espacios para habilitarlos como albergues.
Enfatizaron que la situaciĂłn cada vez es más crĂtica, porque además empiezan a escasear los alimentos, debido a la incomunicaciĂłn por tierra.
En total, calculan que son cerca de 600 las familias (aproximadamente 3 mil personas) desplazadas que han buscado refugio en otros lugares.
Habitantes de municipios cercanos, como Tepalcatepec, Apatzingán y Chinicuila —que tambiĂ©n son vĂctimas de violencia y están en la zona de conflicto— han hecho colectas para dar alimentos y ropa a los desplazados. En redes sociales han compartido imágenes de familias enteras dejando sus casas y caminando por las carreteras con maletas.
“Nos robaron la paz”
Coalcomán es una poblaciĂłn de poco más de 12 mil habitantes que se dedican a la agricultura, ganaderĂa, silvicultura y al comercio, principalmente, recordĂł el párroco de ese lugar, Jorge Luis MartĂnez Chávez.
En una carta dirigida a la opiniĂłn pĂşblica el pasado lunes, el sacerdote habĂa advertido: “Nos han robado la paz”.
Dijo que, hasta hace poco, el pueblo vivĂa en relativa tranquilidad y que la prosperidad se veĂa reflejada en todas partes.
AsegurĂł que el trabajo fluĂa y que todos los pobladores podĂan transitar con libertad.
“La guerra entre cárteles nos está llevando entre las patas; vivimos en una situaciĂłn semejante a la de Aguililla; la gente vive en la incertidumbre por la violencia. [Sufrimos] quema de carros, bloqueos de carreteras, asesinatos por todas partes, exilios forzados, destrucciĂłn de la carretera hacia Michoacán, destrucciĂłn de las lĂneas telefĂłnicas, poco acceso a internet y [estamos] rodeados por gente armada que defiende sus intereses”, describiĂł.
El sacerdote lamentó que los habitantes de Coalcomán parecen estar solos y sin que alguna autoridad los auxilie en las penurias por las que atraviesan.
MencionĂł que le parece “increĂble” que cuando los habitantes acudieron al cuartel militar establecido en esa zona, los militares les dijeron que necesitaban “Ăłrdenes superiores”.
“SĂ hay un cuartel militar con cientos de soldados ‘que esperan Ăłrdenes’”, dijo. AgregĂł que la policĂa estatal tampoco interviene porque “es delito federal”.
“Pido a las autoridades que nos ayuden. ¡Auxilio! No queremos tener la suerte de Aguililla, aunque estamos al borde”, escribiĂł el sacerdote.
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