La conspiración contra el Papa
La carta acusatoria del arzobispo Viganò pidiendo la dimisión de Francisco saca a la superfice una batalla contra el PontĆfice que durante cinco aƱos se libró soterradamente
La tarde del miĆ©rcoles 22 de agosto, el arzobispo y exnuncio en Washington Carlo Maria Viganò, uno de los hombres con mayor acceso a la sala de mandos de la Iglesia católica en los Ćŗltimos aƱos, se presentó en la casa del periodista Marco Tosatti. Viganò llevaba dĆas hablando con el veterano vaticanista acerca de una denuncia contra la jerarquĆa eclesiĆ”stica y el propio Papa, a quien acusaba de encubrir los abusos del cardenal estadounidense Theodore McCarrick. Pero el escĆ”ndalo de Pensilvania aceleró el plan. Discutieron la posibilidad de hacer una entrevista, quizĆ” un artĆculo. El exnuncio, un hombre de carĆ”cter complicado, recias convicciones y recurrentes obsesiones con la homosexualidad en el clero, trajo finalmente consigo un documento y se sentó con Tosatti. “Yo lo editĆ© para que fuera mĆ”s comprensible. Luego me dijo que querĆa que saliera en espaƱol y en inglĆ©s. Me preguntó si conocĆa colegas y lo puse en marcha. Fijamos un embargo para tres dĆas despuĆ©s”, seƱala el periodista al telĆ©fono. Aquel domingo, en el peor momento, mientras Francisco visitaba la zona cero de los abusos y debĆa dar explicaciones a la prensa, explotó la bomba.
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